Amaya’s Bakery nació en Mazatlán con una idea sencilla pero poderosa: crear postres que hicieran sentir a la gente como en casa. Todo comenzó con pequeñas tandas de galletas horneadas en la cocina del dueño, inspiradas en recetas familiares y en el gusto por compartir algo hecho con cariño.
Lo que al inicio era solo un hobby se convirtió en un pequeño proyecto cuando amigos y familiares empezaron a pedir “otra tanda”, y luego “otra más”. Cada comentario, cada foto compartida y cada recomendación fue encendiendo la chispa de lo que hoy es Amaya’s.
Las primeras ventas llegaron por redes sociales, con fotos tomadas en casa y pedidos que se entregaban uno por uno. A partir de ahí, el sabor, la calidad y la dedicación hicieron que más personas confiaran en los productos. Las galletas se volvieron un detalle para regalar, un antojo para la tarde y un momento dulce para cualquier ocasión.
Hoy, Amaya’s Bakery sigue siendo un proyecto hecho con manos locales, ingredientes reales y un corazón enorme. Cada galleta y cada brownie se hornea con el mismo cuidado que al principio, buscando que cada persona tenga una experiencia deliciosa y memorable.